La bombilla es la parte del set matero que menos cariño recibe. Un enjuague rápido, un rincón de la mesada y de vuelta al mate al otro día, sin pensar mucho en lo que quedó adentro. El tema es que, a diferencia del mate, la bombilla es un tubo cerrado: lo que no se limpia bien no se ve, pero sigue ahí adentro, como el filtro de pelusa del secarropas, que nadie revisa hasta que un día el aparato empieza a rendir raro.

Con una limpieza bien hecha y algo de rutina, una bombilla que normalmente dura poco puede alargar bastante su vida útil. Ninguno de los pasos que siguen exige productos raros ni gastar de más, solo un poco de orden en la rutina de todos los días.

1. ¿Cómo limpiar la bombilla con bicarbonato?

Es el método que mejor funciona. Se pone agua a hervir en una olla, y una vez que rompió el hervor se agregan dos cucharadas de bicarbonato de sodio. Ahí se sumerge la bombilla completa, parada, y se deja en remojo entre quince y veinte minutos. El agua bien caliente hace que el bicarbonato trabaje mejor y afloje todo lo que quedó pegado en el filtro y en las paredes internas del tubo. Después, se pasa la bombilla por agua corriente hasta que salga limpia por dentro.

2. ¿Cada cuánto hay que limpiar la bombilla?

Con un mate de uso diario, alcanza con hacer esta limpieza con bicarbonato una vez por semana. Si el mate anda de mano en mano varias veces al día, conviene no estirarlo más de cuatro o cinco días.

3. Un cepillo fino para terminar el trabajo

Después del remojo, pasar un cepillito específico para bombilla, fino y flexible, por el tubo superior ayuda a sacar lo que quedó pegado en las paredes internas. No hace falta usarlo todos los días, pero sí sumarlo como paso final de la limpieza semanal con bicarbonato.

4. ¿Cómo secar la bombilla para que no tome olor?

Guardar la bombilla todavía húmeda, o dejarla acostada en un cajón, es la forma más rápida de que agarre olor a encierro. Después de lavarla, conviene dejarla parada, con la boca hacia abajo, apoyada en algo que le permita escurrir y airearse por dentro.

5. ¿Hay que lavar la bombilla todos los días?

No siempre da el tiempo, pero cuando se puede, pasarla por agua apenas se termina de cebar suma una diferencia importante. La yerba fresca sale mucho más fácil que la yerba seca de un día para el otro. Alcanza con un enjuague simple, y la limpieza semanal con bicarbonato va a tener mucho menos trabajo por delante.


La bombilla no perdona los atajos de la misma forma que el mate. Un mate se puede curar de nuevo si algo sale mal; la bombilla, en cambio, va acumulando lo que no se le sacó a tiempo. Por eso la rutina semanal con bicarbonato es, en el fondo, la forma más simple de estirarle la vida a una bombilla y no tener que estar cambiándola cada dos por tres.